La maldad hecha hombre

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Huasca de Ocampo es uno de los lugares más hermosos del Estado de Hidalgo y recientemente  nombrado “Pueblo Mágico” no sólo por la belleza de sus paisajes sino por las historias que lo envuelven, pero ¿sabías que su fundador fue uno de los hombres más sangrientos del siglo XVIII?. Pedro Romero de Terreros quien también fue uno de los hombres más ricos de aquellos tiempos se dedicó a la explotación no sólo de las minas sino de los mineros a quienes pesaba en una báscula antes de iniciar la jornada y al término de ésta, y si un minero pesaba más que cuando había iniciado el día, le abría despiadadamente el estómago para descubrir si se había tragado alguna piedra preciosa o material como la plata, pero aparte de esto y de dejar morir a sus empleados en las catacumbas, la peor de sus atrocidades la cometió con su propia hija a la que sorprendió en amoríos con un capataz de la hacienda, y a quién mató brutalmente destazándola y arrojando sus restos a una chimenea, desde entonces se dice que la hija de Pedro Romero de Terreros se aparece en cada rincón de la Hacienda la cual ahora opera como Hotel, pero también Pedro Romero de Terreros, el “Conde de Regla” deambula por los pasillos y jardines pareciendo no querer abandonar lo que un día fue suyo. ¿Qué te parece la crueldad de este hombre? quién además fue fundador del Nacional Monte de Piedad y aplaudido por sus aportaciones para la Iglesia y obras de caridad y apoyo a la cultura.

1 COMENTARIO

  1. Tipejos así de psicóticos y carniceros todavía hasta hace muy poco, fueron y parece ser, serán la regla en diversos sistemas políticos, esa aptitud carnicera, abusiva y cínica desvergonzada es la característica que los lleva precisamente a esos puestos donde se encumbran y es porque harán lo que crean debe ser necesario por cumplir parámetros para obtener los resultados necesarios y sí se atraviesan incluso familiares pues ni modo, éstos orates siempre existirán, el verdadero adelanto del siglo será que logré la ciencia declararlos peligrosos, lograr darles un tratamiento inductivo para reducir su letalidad y dejarlos vivir en paz,pero hasta no tener esos medios de control, siempre estaremos expuestos a estos monstruos horrendos.

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