La terrible historia detrás de la casa de la Hiena.

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Claudia Mijangos Azrac fue condenada en 1990 por filicidio, Mijangos mató a puñaladas a sus tres hijos declarando que estaba obligada por una entidad diabólica que la poseía, posteriormente fue diagnosticada con trastorno esquizofrénico y epilepsia del lóbulo temporal, el 24 de abril de 2019 concluyó la condena que un juez le dictó por el homicidio de sus tres hijos; todo sucedió hace tres décadas cuando la tranquila Ciudad de Querétaro se vio sacudida por el asesinato a manos de su madre de tres niños de 11, 9 y 6 años de edad, iniciando la historia de La Hiena de Querétaro, Claudia estudió administración y fue reina de belleza en su natal Sinaloa, se había mudado con su esposo Alfredo unos años atrás de los hechos a Querétaro, ahí montó una exclusiva tienda de ropa de mujer justo en el centro de la ciudad con la herencia que había recibido de sus padres, los niños estudiaban en una escuela católica, el Colegio Fray Luis de León en donde hasta la fecha imparten las clases padres de la orden de los Agustinos Recoletos, la familia era de clase media alta, llevaban una vida muy normal y ante los ojos de los demás todo era perfecto, la estabilidad económica y sus hijos creciendo parecía que los hacía felices, Claudia Mijangos se acercó a la escuela de sus hijos y se ofreció a dar clases de ética y catecismo a los alumnos, fue ahí donde conoció al padre Ramón, el padre Ramón era un hombre guapo, joven y muy amable, inevitablemente Claudia se enamoró, por lo que cada vez se alejaba más de su esposo y ahora prefería pasar más tiempo en la escuela con el pretexto del catecismo, al padre Ramón tampoco le era indiferente  Claudia por lo que comenzaron un romance, de esta relación prohibida sabía el director de la escuela, el padre Rigoberto, tanto así que habló del tema con el mismo padre Ramón y con el esposo de Claudia, el padre Rigoberto le recomendó a Alfredo que él fuera quien se quedará con la custodia de los niños y no su madre, después de estas platicas que tuvo el padre Ramón con el director de la escuela, él ya no quiso continuar con el idilio que mantenía con Claudia, al parecer le pesaba demasiado la traición a los votos que había hecho cuando se ordenó sacerdote, pero Claudia no lo tomó nada bien y seguía buscándolo y lo seguía y llegaba al punto de acosarlo, Claudia entonces empezó a hablar de que escuchaba voces y que eran ángeles que le decían que tenían que estar juntos, la separación del padre Ramón fue un evento tan fuerte para ella que detonó los problemas de salud mental que venía arrastrando, una de sus amigas de nombre Adriana, relató que Claudia siempre fue una madre muy cariñosa, amable con la gente y aunque empezó a mostrar actitudes extrañas, nunca fue grosera ni violenta, definitivamente Claudia “La Hiena de Querétaro” era una ama de casa religiosa y ejemplar que en un arranque psicótico cambió su vida y la de toda una Ciudad aquel domingo 24 de abril de 1989 despertaron con la terrible noticia del múltiple homicidio, la noche del 23 de abril de 1989 Claudia llamó a su amiga Verónica Vázquez para decirle que escuchaba y veía cosas: ángeles y demonios que le habían advertido que Mazatlán ya no existía porque se había caído y que todo Querétaro era solo un espíritu, Verónica le dijo que se tranquilizara, que todo estaba bien y que al otro día por la mañana iría a visitarla, y así sucedió cuando al siguiente día llegó a la casa marcada con el 408 de la calle Hacienda Vegil, de la colonia Jardines de la Hacienda y se encontró con una escena dantesca, las paredes ensangrentadas y los 3 niños muertos, Claudia dormía ensangrentada junto a los cuerpos, la escena parecía sacada de una película de terror, Claudia fue interrogada y no recordaba lo ocurrido, parecía desconocer el destino final de sus hijos, según el interrogatorio, deliraba diciendo que sus hijos dormían y ella debía preparar el desayuno, luego decía que tenía que ir por ellos al colegio, Claudia Mijangos enfrentó su proceso en el penal de Querétaro y finalmente el 19 de septiembre del 1991 fue recluida en el anexo psiquiátrico del Centro Femenil de Readaptación Social de Tepepan, al sur de la Ciudad de México, la casa en donde ocurrieron los trágicos hechos, durante años fue el escenario de rituales satánicos, por esto y los homicidios que ahí ocurrieron se dice que la casa de la Hiena está embrujada, que se ven sombras y se escuchan voces, gritos y lamentos, los visitantes aseguran que se registra actividad paranormal.

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